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    ¿Por qué las relaciones cambian después de tener un bebé?

    06-07-2020

    Nuevo bebé, nuevo tú, nuevo todo

    La paternidad realmente puede cambiar una relación. Después de todo el proceso, estás estresado, no tienes suficientes horas de sueño y simplemente ya no puedes darle prioridad a tu pareja, al menos no mientras tengas un recién nacido al que cuidar.

    Esto suena muy familiar, especialmente cuando ya estás lidiando con tantos cambios. Pero es útil saber que muchas de las formas en que está cambiando tu relación son totalmente normales y que hay cosas que puedes hacer para superarlas.

    Estas son algunas de las formas más comunes en las que las relaciones de pareja cambian después de la paternidad.

    1. La comunicación se vuelve transaccional

    Cuando se cuida de un recién nacido, a menudo no se tiene el tiempo ni la energía para hacer todas las cosas que mantienen una relación fuerte y sólida.

    Las relaciones prosperan con la calidad del tiempo que las personas pasan juntas, conectadas y escuchándose.Necesitamos hacer de ello una prioridad, no las primeras 6 semanas de vida del bebé, sino después de ese tiempo,necesitamos reservar tiempo para la pareja, incluso si es poco, para conectar el uno con el otro sin hablar del niño.

    Esto puede significar una planificación logística, como conseguir una niñera, hacer que un miembro de la familia cuide al bebé o planear pasar un tiempo juntos después de que el bebé se acueste por la noche.

    Esto es mucho más fácil decirlo que hacerlo, pero incluso un corto paseo alrededor de la mazana o cenar juntos en el día a día puede ser de gran ayuda para que las parejas mejoren su comunicación. 

    2. Echas de menos la naturaleza espontánea de tu antiguo yo (y eso está bien)

    Crear esa conexión probablemente parecerá muy diferente después de tener un hijo. Seguramente los planes que antes eran espontáneos como salir por la noche, a probar un restaurante o pasar el fin de semana juntos, ahora serán diferentes.

    Pero ahora, la sensación de espontaneidad que tiende a mantener las relaciones emocionantes está prácticamente fuera de lugar. Y solo prepararse para una excursión requiere planificación logística y preparación (biberones, bolsas de pañales, niñeras y mucho más).

    Una buena idea es tener un período de duelo en el que le digas adiós a tu antigua vida más holgada y crear estrategias para pensar en formas de conectarte, de alguna manera, con tu antigua vida. Tomarse 15 minutos todos los días para hablar sobre cualquier cosa, evitando los temas relacionados con el bebé o los pormenores logísticos es un hábito muy sano. Intentad hacer cosas nuevas juntos: no es necesario hacer paracaidismo, podéis simplemente probar un nuevo restaurante o ver una exposición. Probar cosas nuevas nos recuerda nuestra vida pre-bebé.

    3. Los baby blues son reales, y hacen que todo sea más difícil

    ¿Y podemos hablar sobre las emociones posparto? Incluso si no tienes depresión o ansiedad posparto, es probable que sientas una montaña rusa de emociones: un 80 por ciento de las madres gestacionales experimentan la melancolía del bebé. No nos olvidemos de los padres que también pueden tener depresión posparto.

    Por lo tanto, entre los cambios hormonales, la falta de sueño y el estrés que conlleva un bebé recién nacido no es de extrañar que te encuentres discutiendo con tu pareja y colocándola al final de tu lista de prioridades.

    Estos síntomas deben ser temporales; si no parecen estar mejorando, habla con tu médico de inmediato. Y mientras tanto, haz todo lo que puedas para tratar de comunicarte amablemente con tu pareja.

    4. Sexo: ¿qué sexo?

    Cuando se trata de sexo, tienes todo lo que hemos hablado hasta ahora en tu contra. No tienes tiempo, tu cuerpo es un desastre y estás molesto con tu pareja.

    Además, estar cubierto de saliva y cambiar 12 pañales sucios al día realmente no te pone de humor. Si estás amamantando, puedes experimentar sequedad vaginal, lo que significa que tu deseo es probablemente escaso. Pero el sexo puede ser una forma maravillosa de reconectarse y pasar un poco de tiempo con tu pareja.

    Recuerda: cuando se trata de sexo, está bien tomártelo con calma. El hecho de que el médico te haya dado luz verde no significa que tengas que hacerlo con prisas.

    Para volver a la normalidad en la cama, es necesario que las parejas se den el tiempo para tener relaciones sexuales y encuentren formas de hacerlo cuando su hijo esté en casa, como durante la siesta.

    Y definitivamente invertir en un poco de lubricante.

    5. Dividir responsabilidades no es fácil

    En cualquier relación, una persona puede sentir más presión para asumir más responsabilidades de crianza que la otra. Eso puede dejar a esa persona sintiéndose resentida hacia la otra.

    Aunque una de las partes de la pareja no esté tratando de dejar un cierto deber a la otra persona, como levantarse con el bebé en medio de la noche, puede suceder. Aquí es donde la comunicación clara y amable es importante. Tener charlas sentados para decidir cómo manejar las tareas de crianza puede ser muy útil y evitar discusiones. 

    6. Falta de tiempo para ti mismo

    Vuestro tiempo juntos no solo cambia una vez que se tienen hijos, sino que también lo hace el tiempo libre. De hecho, es posible que no tengáis ninguno.

    Es importante reflexionar sobre el tiempo que necesitas para cuidarte y ayudar al otro a cuidarse.Está bien querer tiempo para ti, ir al gimnasio o ver amigos. El autocuidado es esencial.

    Ese descanso y el tiempo de sentirse más como uno mismo puede ser de gran ayuda para convertirse en buenos compañeros y padres.

    7. Tener un hijo te hace más fuerte

    A pesar de todos los golpes duros que una relación puedaexperimentar después de tener un hijo, muchas personas informan que su vínculo se vuelve más fuerte y más profundo. Después de todo, ya no sois sólo dos, ahora sois una familia, y si puedes trabajar en las cosas difíciles, estarás construyendo una base fuerte para ayudarte a superar los altibajos de la paternidad.